automotivarse
Todos tenemos unos objetivos muy claros que queremos conseguir. Sabemos dónde estamos y dónde queremos ir, por lo que sólo debemos seguir el camino. Dicho así parece fácil, ¿Por qué tanta gente se queda en el camino?

La respuesta es falta de motivación. Siempre empezamos nuevos retos con energía y pasión, pero a medida que pasan los días ese gran arranque va perdiendo fuerza hasta que desistimos y abandonamos. Es necesario ser consciente de que el camino hasta conseguir nuestras metas estará lleno de obstáculos y miedos que minarán nuestra voluntad. Conocerse a sí mismo y saber cómo automotivarse será determinante para no decaer y convertir las amenazas en oportunidades.

En los momentos de “bajón” haz un repaso a estos cuatro puntos y corrige donde creas estar fallando:

Autoeficacia

El primer punto se refiere al concepto que tenemos de nosotros mismos al afrontar un nuevo reto. ¿Tienes las habilidades y los recursos necesarios para cumplir tus objetivos? Es frecuente ver cómo tanta gente abandona al primer contratiempo por no saber cómo solucionarlo. Esa falta de experiencia y conocimiento hacen parecerle imposible el más mínimo problema. Por el contrario, cuando una persona tiene las correctas aptitudes y medios adecuados para cumplir los objetivos, suele ver cada problema u obstáculo como un desafío que le hará mejorar.

Este concepto de autoeficacia está muy relacionado con la experiencia previa. A mayor experiencia, mejor conocimiento sobre la materia y mayor grado de confianza en sí mismo.

Seas experimentado o nuevo, cuando creas que una situación te está sobrepasando, piensa si tienes las herramientas necesarias para conseguirlo. Si no es así, ponte manos a la obra. Prepárate y conviértete en un experto sobre la materia: estudia, lee o escucha experiencias de otras personas. Ello elevará tu concepto de autoeficacia, y verás cómo los problemas en lugar de desanimarte, te retarán y motivarán para seguir mejorando.

Actitud positiva

Parece que las personas negativas atraen eventos negativos y las personas positivas eventos positivos. Pero nada más lejos de la realidad. Los eventos son los mismos, son las personas que con su actitud les dan forma. Las personas pesimistas suelen tener una mente más cerrada, ven todo suceso como amenaza, por lo que se limitan a pensar en cómo solucionarlo lo antes posible. Sin embargo, las personas optimistas piensan a largo plazo. Saben que los obstáculos son meros escalones intermedios para conseguir sus objetivos, por lo que nunca se abruman con ellos. Los analizan e intentan aprovecharlos, usándolos cómo piedras de apoyo para seguir avanzando. No ven los problemas como amenazas, sino como oportunidades para aprender.

Foco y objetivos

Sin unos objetivos claros estarás deambulando sin rumbo fijo, lo que puede hacer que pierdas el enfoque y la motivación. Saber que tienes que conseguir o donde quieres llegar será necesario para no ser uno de los que se quedan en el intento. Tener una meta clara te ayudará a realizar cada esfuerzo en la dirección correcta, viendo la progresión cuando eches la vista atrás.

Entorno motivante

Un ambiente pasivo o conflictivo puede minar la más positiva actitud. No importa que tengas los conocimientos necesarios, una correcta actitud y unos objetivos bien definidos, si el entorno familiar, social o empresarial no es el adecuado.

Seguramente hayas sentido alguna vez como la energía de un equipo se contagia. Busca entornos motivantes, dónde el grupo sea activo, positivo y con clara voluntad de sobreponerse a los problemas. Sean como sean tus familiares, amigos o compañeros, te contagiarán con su energía. Intenta que sea positiva y motivante.

La auto motivación no es un proceso que pueda aprenderse en un día. Requerirá constancia y esfuerzo de tu parte, pero te aportará enormes beneficios cuando la domines.

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